COLABORACIONES
  POESÍA

Tengo una duda que me asalta
al doblar las esquinas de cada día.
Sale a mi paso y me da de bofetadas
me insulta y me llena de escarnio.
Cuando consigo reponerme
y trato de dirigirle algunas palabras
se desvanece, dejando un rastro de bocas
y un vacío de oídos.
Mis pulmones ansían todo el aire del mundo
para poder alcanzar el ritmo de mi corazón
y poco a poco avanzo en dirección a un espejo
que logre recomponer mi rostro.
Presto, me lanzo en busca de la ducha
describiendo navajazos en el aire espeso del miedo
para poder avanzar.
Miro de reojo cuando creo aproximarme a una esquina
y, de vez en cuando,
me giro amenazante ante cualquier susurro de dudoso origen
pero entonces la duda
me arrebata las armas que esgrimo
y me las arroja a la conciencia...
Dos que se pelean, se desean.

Por Juan

No hay que temer al miedo...
1.si no se quiere vivir atemorizado.
2.si no quieres correr peligro de paradoja.

 

 

MIEDO.

Tiemblo. Llueve.
Se me mojan los huesos.
Pende mi alma azul del precipicio
baten tambores mis tímpanos alertas
mi sangre corre como voz que pena.

Cual si mudas sirenas anunciaran histéricas
la guerra
el miedo ocupa todos mis resquicios.
¡ Qué sola estoy ¡

Ninguna piel a mi piel acompaña.
nadie puede habitar mis parietales
vivir conmigo estas pesadillas;
imágenes terribles diviso.

Jamás pensé estar hecha de cristales,
ser esta frágil versión de mujer enfebrecida,
tener tanto terror entre las manos,
¿ con qué cara envejeceré ?,
¿ con qué fuerzas enfrentaré
la soledad abismal de la muerte ?,
¿ el ahogo, el último latido furioso del corazón?,
¿ quién me despojará de este huracán
que sopla inmisericorde despeinando
la razón
la calma?,
Miro mis ojos redondos y azorados
tengo ganas de abrazar mi sombra.
Me da pena su espanto de animal frente al rayo.
no hay conciencia,
sosiego
no hay consuelo
para el cuerpo asustado
sólo llanto.

Por Gioconda Belli ( Managua, Nicaragua, 1948 ).


El miedo y la muerte

Miedo a sentir su llanto, ahogado por misterios, gritos de desgarrada angustia y dolor, apagados en el bullicio de las eras ( tiempos), me miro en su retorno , una y otro vez, sin demora, sin espera, sin pausas ni concesiones, sin distinción ni cautela; en ti amada, gélida en tu caricia y amargos tus besos, tu abrazo mi tullido corazón anhela. Hoy he muerto a esta vida y he nacido en ti, erebo de mis días.

Por Nani Gohira

 

 

PARÁBOLA DEL MIEDO
(LA HISTORIA DE LA CHICA QUE CAMINA)

Os voy a contar una historia terrible:
una muchacha camina en medio de abril
y es hermosa, y se siente sola y tiene miedo.
A su espalda lleva escuchando un minuto
el latir de unos pasos que la siguen.

La muchacha camina y mira de reojo,
comienzan a sudarle las manos,
apresura el ritmo,
busca formas de despiste,
una manera de huir,
pero nota que el chico sigue, inexorable,
aguardando sin perderla de vista,
poniendo los compases a su desazón.

La muchacha que camina aminora ahora velocidad,
deshace el tintineo de los pasos,
espera que resulte y la adelante,
que él sólo sea un chico que pasea
contemplando un rato su belleza de abril.
Entonces él lo hace y ella respira
mientras lo ve alejarse,
elegante y tranquilo,
pensando aliviada que sólo es un chico
sumergiéndose en el sumidero de la ciudad.

Así es, poco más o menos,
la historia terrible de la chica que camina.
Sólo hace falta un detalle, digamos narratológico,
para tomar dimensión exacta de su intención.

Esta historia terrible está contada
desde el punto de vista del verdugo.

Por Iván Mariscal

 

Miedo de la vida.
Miedo de cumplir los planes,
que tanto he pactado.

Miedo de salir de la cárcel,
de no saber que hay después de ti,
y salir de ti, y conocerme.

Miedo de ir sola andando,
de no tener casa donde beber.
Miedo del dinero y del trabajo.

Miedo de ser mi padre (o mi tia)

Miedo de no tener tabaco para mañana.
Miedo de no querer q nadie,
miedo de quererte.

Miedo de no poder escribir otro poema.

Miedo de quedarme atrás,
de seguir pisadas.
Miedo de no tener pies descalzos
donde dejar mis huellas.

Miedo de quedarme dormida.
Miedo de la muerte.

Miedo de ser arena
convertida en asfalto

Un abrazo, isabel ruiz.

 


Vísteme de amor que estoy desnuda,
Vísteme de amor que tengo miedo;
Miedo a despertar y no estés a mi lado,
Miedo a que marches y nunca vuelvas,
Miedo a descifrar qué me dicen tus besos,
Miedo a que un día tu mirada me hable del fín,
Miedo a compartirte y a que habites otros cuerpos,
Miedo a desdibujarme, a despersonalizarme en esta locura de amor,
Miedo a quererte...
... a quererte tanto amor...
... a quererte como te estoy queriendo.

Por Morbidia.

 


Agarrotada en el rincón oscuro
La mano, la bica, la sangre...
¿te da miedo sentir?
Me da miedo el silencio
Ahora, me da miedo.
El sol en la pared se entristece
como sui hubiera perdido un amigo
la luna de ahí fuera me ciega
he visto su cara por primera vez
hoy, me he civilizado.

El amor de todos me confunde
mis grilletes dudan de su existencia
las heridas resecas me recuerdan
que ha sentido, que he amado.
La seguridad que pretendo
encierra las lágrimas que me debilitan,
bajo el océano intangible del deseo
y sobre el lado de lo conforme
charlo, por miedo a sentirte.

Por Moi



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