Creo que fue por 1996 cuando despegó la nave de los locos. Estuvo dando
tumbos en pequeños círculos, hasta que llegó a Francia, al
norte de Francia. Allí se quedó encallada y silenciosa. Pero como
sucede con los acontecimientos llenos de magia en la vida, la muerte de éstos
es imprevisibible; a veces sucede que un silencio prolongado da síntomas
de no-más-vida. Pero es sólo un juego de la percepción; nuestra
nave de locos no había muerto, sólo que la dejamos allí abandonada.
Cada uno tomó un camino. Tiempos de despedida. Ahora seguro que otros extraños
( bizarre, bizarre) han llenado la nave, la han reamueblado y desentumecido ;
la han renovado con un nuevo viaje. De aquel tiempo, en medio de la guerra, de
aquel episodio, ofrecemos una conversación ( íntima) que habla,
claro, del MIEDO.
Escena Sexta. El Principito:
Hugo: Así que mi padre te ha contratado para que me cuides. ¿Te
parece lógico que un viejo chocho contrate a una muchacha joven como
tú para cuidar a su hijo de veinte años?¿Seguro que no
te ha metido mano?. Él l suele hacer con todas sus empleadas. Y a los
hombres los deja en paz por que no se le ha ocurrido. Mejor no le cabe en al
cabeza. Ana Mesecina.
Ana: Veo que no te llevas bien con tu padre.
Hugo: Me llevo mejor con mi madre.
Ana: Tu madre está muerta.
Hugo: Veo que papá te ha contado todas nuestras vergüenzas.
Ana: Eso no es una vergüenza.
Hugo: ¿No te parece una vergüenza que mi madre dejara de vivir por
mi culpa?
Ana:¿Crees que es tu culpa?
Hugo: Yo que sé. ¿Y qué hace una persona que se encarga
de vigilar a otra?.Puedes comenzar atándome a una silla. Verás
que no soy nada discreto.
Ana: Bueno. Si quieres comenzaremos atándote. Siéntate.
Hugo:¿De verdad me vas a atar? Creo que esto es atractivo. No tengo cuerda.
Ana: Simula que estás atado. ¿Tienes miedo de la guerra?
Hugo: La guerra no me importa. Y las cosas que no me importan no pueden darme
miedo.
Ana:¿No crees que te pueden afectar?
Hugo: Me siento seguro aquí metido, en el cabaret.
¿Seguro?
Hugo: Nos han dicho que debemos lealtad a la seguridad, que es la cruz roja
que procura ungüento y vendas para nuestras heridas y nos extirpará
las ideas extrañas de los cuentos de cristal de la fantasía, las
horquillas torcidas de la sinrazón encastadas en nuestras mentes. Confío
en mi propia seguridad.
Ana:¿De qué hablas Hugo?
Hugo: En todas las puertas que dan entrada y salida al mundo hay expuestas advertencias
y lindas medidas que hay que tomar en caso de extrema urgencia. ¿No lo
sabes?. Nunca duermas en la nieve, esconde las tijeras, cuidado con los extraños.
Ana:¿Siempre hablas así?
Hugo: Tú me has inspirado.
Ana: Gracias Hugo. ¿Te gusta la música?
Hugo: No toda ( comienza a cantar) When there's a rainbow on the river/ you
get the feeling/romance's stealing/right out the blue into your Herat.
Ana:¿Qué es?
Hugo: Es una canción que estoy componiendo. Yo hago las canciones del
cabaret.
Ana:¡Oh, un músico!
Hugo: ¡Oh, una institutriz!
Ana:¿Quieres que te desate?
Hugo: No. Estoy bien así.
Ana:¿Seguro?
Hugo: No no estoy seguro, pero déjalo, atado soy más indefenso.
(...)
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